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Integrantes de diferentes organizaciones y familiares de internos en el penal de Las Cruces en Acapulco se enfrentaron a pedradas con antimotines y quemaron llantas a las afueras de este centro de readaptación social para exigir un mejor trato y traslado de seis reos a los que acusan de peligrosos y de someter a los demás.

Horas antes, familiares de los reos del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Acapulco, ubicado en Las Cruces, se habían manifestado nuevamente, y aseguran que hubo represalias contra los presos después de la protesta del pasado lunes, donde exigieron mejoras en las condiciones de los reos y el traslado de reos peligrosos a otra unidad carcelaria, por lo que pidieron la renuncia del director Mario Alfredo Flores Tapia.

Pese a que los quejosos esperaban ser recibidos por el director Mario Alfredo Flores, éste no los atendió, por lo que señalaron que regresarán las veces que sean necesarias hasta que las autoridades tomen una decisión definitiva y trasladen a los reos peligrosos a cárceles de máxima seguridad.

Por segunda vez, cerca de 500 personas se amotinaron en las afueras del penal de La Cruces de Acapulco para exigir el cese al maltrato a internos por parte de un grupo de seis reclusos de alta peligrosidad de quienes exigen sean trasladados a otro penal de Guerrero.

El pasado lunes se manifestaron y dos días después regresaron para exigir la salida del director de ese penal  porque, dicen, ha permitido que internos de alta peligrosidad causen daños a otros reclusos e incluso se habla de que uno de ellos ha perdido la vida por los golpes que ha recibido en el interior de su celda.

Armados con piedras, palos y tubos, se amontonaron en la entrada principal del acceso al cerezo pero fueron contenidos por un grupo de policías antimotines que se apostaron en la primera "pluma" de la entrada principal.

Luego de varios minutos de tensión y de que el director del penal  Mario Alfredo Tapia Flores no salía a dar la cara y aclarar del por qué del maltrato a los internos, se inició un conato de violencia cuando los manifestantes empezaron a prender llantas de autos e inició un intercambio de golpes y empujones y algunos arrojaron piedras y botellas a los anti motines.

La gente empezó a correr despavoridos y unos se escondieron detrás de los autos estacionados y otros más corrieron por calles adyacentes; minutos más tarde todo volvió a  la normalidad. Sin embargo, hasta cerca de las cinco de la tarde los manifestantes, entre ellos un numeroso  grupo de transportistas, regresaron a la zona de conflicto y permanecieron ahí por varias horas.

A las cinco con 10 minutos, el director salió a atender de manera rápida el llamado de los inconformes y un grupo de tres personas se entrevistaron con él, pero al parecer la plática duró muy poco y no dio respuestas a las peticiones de los familiares de los reos.

La tensión continuo hasta cerca de las 5 de la tarde, sin haber solución a la petición, debido a que según había dicho el director del penal, los presos de alta peligrosidad no podían ser llevados a ningún otro centro penitenciario debido a que se encontraban bajo la protección de un amparo otorgado por un juez. Redacción/Con información de Javier Verdín y Andy García Jr. Fotos: Javier Verdín