El presidente del Consejo Interreligioso en el estado, Salvador Cisneros Preciado, dijo que también los sacerdotes han sido víctimas de violencia y ejemplificó que en lo últimos 10 años por lo menos cinco párrocos han sido asesinados a manos de la delincuencia organizada y ofreció a la Iglesia como mediadora en un pacto que pudiera buscarse con bandas criminales para bajar los niveles de violencia en el estado.

Aseguró que en Tierra Caliente “hemos tenido decesos de sacerdotes víctimas de la delincuencia organizada. Estamos expuestos como lo están todos en la calle al recibir una extorsión”, alertó durante una entrevista antes del foro de derechos humanos desarrollado este día en la Universidad Americana de Acapulco.

Dijo que cinco sacerdotes han sido asesinados en los últimos 10 años, cuatro en Tierra Caliente y el misionero africano en Chilapa, hallado después en Chilpancingo, aunque dijo que ninguno tuvo una amenaza previa salvo el extranjero.

“Hay rumores de que el sacerdote se negó a hacer un bautizo a una persona de la delincuencia, es como atacar a un funcionario. Son casos aislados que por la profesión suceden. Pasa cuando no se complace los intereses de este tipo de personas”, expresó.

El sacerdote católico fue uno de los expositores durante el Foro Internacional de los Derechos Humanos en la Universidad Americana. En su participación, se refirió al tema del perdón y la reconciliación como propuesta de contención “al sufrimiento que causan los conflictos en el estado”.

En su ponencia invitó “a evitar la venganza y a dar el perdón” a quienes han cometido un crimen o asesinato. “La propuesta de la Iglesia Católica es dar el perdón”, expuso.

Sobre el llamado de la presidenta de la Asociación de Comerciantes Establecidos en la Costera Laura Caballero Rodríguez, a hacer un pacto con las bandas delincuenciales opinó que “hay que entender cuando se habla de pactos”.

Explicó: “Hay dos vertientes para solucionar un conflicto: la mediación y negociación, el impacto a un comercio y llegar a tratar a resolver un asunto para resolver un conflicto. Debe quedar bien claro, porque los medios distorsionan mucho cuando se habla de pacto o negociación, no es llegar a negociar para que puedan distribuir su droga fácilmente. Es llegar a disolver”.

Insistió que el “camino correcto”, y viable, es “otorgar el perdón” y dijo que de ser necesario, la Iglesia Católica serviría como intermediaria.