Guerrero.- Niños de comunidades indígenas y en zonas con altos niveles de violencia, son la prioridad del gobierno federal en el nuevo esquema de las estancias infantiles.

La Secretaría del Bienestar (antes Sedesol) difundió información a través de sus redes sociales en la que señala que las estancias infantiles no desaparecen y seguirán operando bajo nuevos estándares administrativos, de máximo cuidado y bajo la nueva política de honestidad y transparencia.

De acuerdo con la dependencia federal, se trabajará un esquema de coordinación entre la Secretaría de Salud, el DIF nacional y los gobiernos locales.

Se definirán nuevos lineamientos que normen el funcionamiento de las estancias infantiles, para que operen bajo estándares de máximo cuidado y bienestar para los niños.

Principales cambios en el programa

La Secretaría del Bienestar destaca que el principal cambio del programa de las estancias es que el subsidio se entregará directamente a madres y padres, sin intermediarios y a través de una tarjeta bancaria, de la siguiente manera:

Mil 600 pesos bimestral por cada niña o niño de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 4 años registrados en el padrón del programa.

Las familias recibirán 3 mil 600 pesos bimestrales por cada niña o niño con discapacidad de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 6 años.

Y serán prioridad las familias: que no cuenten con seguridad social; que pertenezcan a comunidades indígenas; y que vivan en zonas con altos niveles de violencia.

Irregularidades detectadas

Entre las irregularidades detectadas por la evaluación del DIF nacional, se encontró que el 40 por ciento de las estancias representaban un riesgo para los niños; el 26 por ciento mostró situaciones que pueden representan riesgos para los niños y requieren ser atendidas a corto plazo; solo el 30 por ciento no representa situaciones de riesgo; y el 4 por ciento no registra actividad.

Entre otras de las irregularidades, detectaron que seis mil 966 estancias están evaluadas por el DIF nacional como focos rojos, además, se realizaron afiliaciones sin priorizar las localidades con mayor rezago social; existen listas con nombres de niños inexistentes y padrones duplicados.

Se detectó una red de prestanombres “que lucraban con los beneficios del programa”; existían permanentes sobornos en la supervisión, así como apoyo inicial de 70 mil pesos injustificados.