Guerrero.- Dicen que la pandemia de coronavirus ha sacado lo mejor y lo peor de la gente, para el caso de Guerrero, sus tres senadores, dos de Morena y uno del PRI, han mostrado de qué están hechos: durante las semanas de contingencia sanitaria, lo que se ha notado es su ausencia, falta de empatía y oportunismo; en el mismo caso están las dos diputadas federales por Acapulco.

El expresidente municipal de Acapulco, Manuel Añorve Baños ha dedicado sus redes sociales y sus pocas participaciones públicas a criticar las acciones del gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador, recientemente ha enfocado sus diatribas contra el subsecretario de salud. Hugo López Gatell.

Una de las recientes críticas hechas por el senador priista, fue que el gobierno federal no aplica “pruebas rápidas” para detectar el Covid-19, a pesar que dichas pruebas no son recomendadas por la Organización Mundial de la Salud.

Amante de repartir dádivas, Añorve en esta ocasión no se le ha visto mostrar algún tipo de solidaridad a los sectores desprotegidos de los que tanto se ha servido. Su jugoso sueldo de senador no lo ha tocado para dar ningún apoyo.

Manuel Añorve ha sido cuestionado en múltiples ocasiones de haber abierto la puerta de la Secretaría de Seguridad Pública municipal de Acapulco a la delincuencia, aunado a que dejó al municipio sumido en un endeudamiento histórico.

Otro de estos políticos a los que les ha quedado grande el cargo, es el experredista, y también expresidente municipal de Acapulco, Félix Salgado Macedonio, convertido a morenista en la última elección. Su falta de solidaridad con la gente de Acapulco a la que gobernó ha sido patente durante el confinamiento por la pandemia.

En cambio ha usado sus redes sociales para difundir mensajes banales, por ejemplo ha llamado a “no comprar nada en Soriana”, además de ocupar su tiempo atacando a detractores del gobierno federal.

Apenas el 21 de marzo, a unos días de la llegada del primer caso de coronavirus a Guerrero, el senador sugirió desobedecer las medidas sanitarias impuestas por el gobierno estatal y el ayuntamiento.

“Amigos y amigas, estamos en Acapulco, el puerto más bello del mundo, la Secretaría de Salud (Federal), es la única autorizada para decretar lo que tengamos que hacer (…) mientras tanto, nadie más puede impedir las labores del trabajo, Acapulco vive del turismo”, dice en su video, acompañado de comerciantes ambulantes, uno de los sectores más desprotegidos y a quienes no ha dado ningún apoyo desde el cierre de las playas.

Félix Salgado, fue presidente municipal de Acapulco por el PRD, entre 2006 y 2008; durante su gobierno, grupos del crimen se disputaban el control de la secretaría de seguridad pública, lo que derivó en la histórica balacera de La Garita que dejó varios descabezados, fue el inicio de la violencia en el estado de Guerrero.

Por último, está la senadora, también por Morena, Nestora Salgado García, presa durante el gobierno del defenestrado exgobernador, Ángel Aguirre Rivera.

A pesar de haber surgido como un nuevo rostro en la política estatal, luego de haber fundado la policía comunitaria de la CRAC en Olinalá, Nestora, al igual que sus compañeros senadores, ha estado también relativamente ausente durante la pandemia en Guerrero, salvo por haber repartido en alguna ocasión algunas dádivas a sectores vulnerables.

En sus redes sociales, “la excomandante de la CRAC”, en la región Montaña, ha difundido videos de personas que agradecen “el apoyo” aunque sin precisar en qué consiste.

Por su posición política, estos tres senadores han sido mencionados por algunos medios como aspirantes a la gubernatura de Guerrero, sin embargo, su escasa solidaridad para con las personas afectadas económicamente por la pandemia, los deja fuera de cualquier legítima aspiración.

Diputadas federales de Acapulco

Diputadas federales: Rosario Merlín y Abelina López

Diputadas federales: Rosario Merlín y Abelina López

En el mismo caso que estos senadores, están las dos diputadas federales de morena por Acapulco, Rosario Merlín García, y Abelina López Rodríguez. Ambas son exmilitantes del PRD, partido del que salieron repudiadas.

La primera nadie sabe en qué parte de Acapulco se esconde, llegó al cargo con el apoyo de gente a la que traiciona por su falta de solidaridad y empatía, ni siquiera en redes sociales tiene presencia.

Abelina López, por su parte, se mantiene cerca del gobierno priista de Guerrero, ha hecho carrera encabezando grupos de protesta como medida de chantaje, su última aparición fue acompañando a un grupo de lancheros que pedían apoyo económico al gobierno estatal. Aparte de esa virtual aparición, no ha tenido ningún otro gesto de apoyo a la gente que la respaldó.

Sumado a su falta de empatía social, ambas diputadas también arrastran su improductividad en el Congreso federal a donde llegan a calentar silla y a cobrar un sueldo, no hay nada relevante en su historial legislativo, sus escasísimas intervenciones han sido intrascendentes. Como dicen en Acapulco, ni huelen ni hieden legislativamente.

Expertas en marrulerías y viejas mañas, ambas se colaron a Morena en la última elección debido a acuerdos extraños, sin embargo, por sus antecedentes políticos contrarios a los principios de Andrés Manuel López Obrador, no deberían estar ese partido. De esta calaña son los representantes populares de Guerrero.