Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa


Ciudad de México, (Cimacnoticias).- Repartir silbatos para que las mujeres alerten sobre actos de acoso sexual en la calle responsabiliza a las víctimas del ataque y de su seguridad, e invisibiliza a los agresores, coincidieron expertas en violencia de género.

Al presentar ayer el primer informe de resultados de la “Estrategia 30-100 contra la violencia hacia las mujeres”, el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa, entregó silbatos para que las víctimas de acoso sexual “avisen de posibles delitos”.

Si bien la medida ya fue ampliamente criticada en redes sociales, Martha Ferreyra, secretaria de Equidad del Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM, consideró que podría resultar efectiva en el plano metafórico de “hacer ruido sobre algo que está en silencio”, y evidenciar el acoso.

En un contexto de solidaridad y con una estrategia bien explicada, el silbato podría servir incluso para que las personas que estén alrededor de la víctima también pueden alertar cuando observan el delito, señaló.

No obstante, por sí sola, sin una serie de acciones de por medio, sería una medida escasa, advirtió. La académica consideró que la “Estrategia 30-100” demuestra que la autoridad sigue viendo a las mujeres como “indefensas, débiles y necesitadas de que alguien las proteja”.

Lo que en realidad se necesita, aclaró la investigadora, es no focalizar las acciones hacia lo que hacen o no ellas, sino en disminuir la violencia que ejercen los hombres sobre las mujeres al seguir considerándolas como “intrusas en el espacio público”.

Ferreyra, experta en temas de género, observó que el gobierno local tiene que trabajar en medidas de prevención a través de erradicar los modelos patriarcales que se siguen reproduciendo en los medios de comunicación, la familia, la iglesia y la escuela.

SE REPITE MEDIDA MISÓGINA

La estrategia de entregar silbatos no es nueva, sino que reproduce lo que planteaba la campaña “Cuida tu vida”, que la Cámara de Diputados implementó en 2003 para erradicar la violencia de género en Chihuahua, y que fue ampliamente criticada por las defensoras de los derechos femeninos porque recomendaba a las mujeres no andar solas en la vía pública, no salir por las noches y usar silbatos.

Al respecto de la estrategia del mandatario capitalino, Irma Villanueva Nájera, coordinadora del área de Denuncias de Género del Centro de Derechos Humanos de la Mujer en Chihuahua (Cedehm), observó que estas medidas dejan a la víctima la responsabilidad del cuidado, en lugar de buscar acciones de prevención aplicables a las personas que cometen delitos en la calle.

La activista cuestionó si esta estrategia se hizo con base en un diagnóstico, si se detectó que ésa es una de las necesidades qué más piden las mujeres y si se les preguntó a ellas.

Villanueva rechazó que las personas alrededor de la víctima alerten generalmente sobre los hechos delictivos que presencian, ya que la sociedad sigue inmersa en una cultura patriarcal acostumbrada a culpabilizar a las mujeres.

A esto se suma, dijo, que la autoridad local deberá estar preparado con al menos un policía en cada esquina para atender el llamado de las mujeres, ya que si suena el silbato es porque alguien ya está sufriendo un abuso y debe detener al agresor en flagrancia.

Según el informe de Mancera, desde que inició su “Estrategia 30-100” se registraron 225 denuncias de casos de acoso sexual, 69 de ellas en estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro; se dispusieron 271 trenes exclusivos para mujeres (con cámara de vigilancia y rampas de accesibilidad); se realizó videomonitoreo a 36 Centros de Transferencia Modal; y se habilitó la página web vivasegura.cdmx.gob.mx.