En lo que tal vez sea la mejor final femenil en la historia del Abierto Mexicano de Tenis, la estadounidense Sloane Stephens, 24 WTA, se coronó campeona de la edición 23 del certamen, al vencer en un duelo de más de tres horas a la eslovaca Dominika Cibulkova, quien no pudo repetir su triunfo de hace dos años.

Un partido lleno de emociones y de rompimientos de servicio, donde al final la norteamericana aprovechó los errores que cometió Cibulkova en el tiebreak del tercer set. Los parciales fueron 6-4, 4-6 y 7-6 (5) en favor de Stephens, de 22 años, quien de esta forma alcanza su segundo título de la temporada, luego de alzar el trofeo en el torneo de Auckland, Nueva Zelanda, a principios de año.

Con público dividido, pero en su mayoría con Cibulkova, ambas jugadoras sufrieron para mantener su saque y cometieron muchos errores a lo largo del partido, sin embargo, fue la oriunda de Florida, la que finalmente supo manejar mejor la presión en el tercer set, para sumar su tercer título en el circuito de la WTA.

El primer set que tuvo una duración de 49 minutos, fue un intercambio constante de rompimientos donde Stephens se adjudicó el parcial; Cibulkova se mostró como una guerrera y a pesar de estar abajo 1-3 en el segundo, tuvo agallas para reaccionar y darle la vuelta al marcador. La tercera manga fue un duelo de poder a poder, con las dos jugadoras dando su mayor esfuerzo y con gran coraje en busca de la corona; con solo un rompimiento por bando, fue hasta la muerte súbita cuando la eslovaca entregó el partido.

En su recorrido rumbo al título, Stephens derrotó a su compatriota Louisa Chirico en primera ronda, a la bielorrusa Olga Govortsova en octavos de final, a la japonesa Naomi Osaka en los cuartos, a la belga Yanina Witchmayer en semifinales y a Dominika Cibulkova en la gran final.

Por su parte, Cibulkova sufrió su primera derrota en 10 partidos disputados en el Abierto Mexicano, y se quedó con las ganas de convertirse en bicampeona de Acapulco y de sumar su quinto título profesional.