México.- Para el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, vivimos en una sociedad en la que al tiempo de hoy le falta una armazón firme y al paso que vamos pronto habrá smartphones veganos.

Byung-Chul considera que los smartphones no son cosas duraderas y carecen de esa mismidad (la condición de ser uno mismo) que da estabilidad a la vida, por el contrario, sus contenidos mediáticos y su trepidante alternancia, no permite demorarse en ellos, además nos hace adictos y nos obliga a regresar a él.

Son, precisamente, estos objetos-cosas (digitales) los que en la actualidad determinan nuestra vida y nuestra colectividad a través de la conectividad, ya que no podemos pasar un día sin estar pegados a nuestro teléfono inteligente o cualquier otra pantalla que nos introduzca al mundo cibernético, en donde suceden al menos más de la mitad de nuestras acciones diarias y más aún, en este año de confinamiento a causa de la pandemia del covid.

En los mundos digitales somos, nos reconocemos y nos producimos para ello, para mostrarnos en nuestra exterioridad pero también en nuestra intimidad.

Para Byung-Chul, “La palabra «producir» viene del latín producere, que significa exhibir o hacer visible. La palabra francesa produire conserva aún el significado de mostrar. Se produire significa «presentarse», «dejarse ver». El coloquialismo alemán sich produzieren, «darse tono» o «darse postín», se remonta a la misma etimología. Hoy nos «damos tono» en todas partes y forzosamente, por ejemplo en las redes sociales”.

En los tiempos del neoliberalismo, nos dice este filósofo surcoreano que radica en Berlín, consumimos no solo las cosas sino las emociones, abriendo con ello un nuevo e infinito campo de consumo.

Producirse para el mundo digital a través de las pantallas, donde además se le agregan nuestras emociones y “los valores como consumo individual”, nos convierte a todos en mercancía,  donde nosotros mismos nos vendemos, nos producimos y nos compramos.

A este paso, advierte Byung-Chul, se quiere salvar al mundo a través de los valores, pero éstos se convierten en estrategias publicitarias como: “salva al mundo bebiendo té”, slogan de una empresa de comercio justo. “Cambiar el mundo consumiendo: eso sería el final de la revolución. También los zapatos o la ropa deberían ser veganos. A este paso pronto habrá smartphones veganos. El neoliberalismo explota la moral de muchas maneras”.

Mientras tanto, las estrategias publicitarias nos dicen que en  los smartphones “las aplicaciones son pequeños programas creados específicamente para dispositivos móviles y permiten obtener una experiencia más adaptada y más fluida cuando se accede a través de un smartphone”, además “ofrecen una más cómoda experiencia al momento de estar escribiendo. La tecnología avanza tan rápido que posiblemente mañana sea otro y dentro de un mes otro. Es cierto, no sabemos qué es lo que sigue pero eso sí, todos estos cambios y los beneficios que nos traen siempre serán bienvenidos”.