Chilpancingo.- Debido a las bajas ventas de ropa en las tiendas Santory y Zoy, ubicadas en el centro de Chilpancingo, tres empeladas fueron obligadas a renunciar y  finiquitadas con dos mil pesos.

La mañana de este jueves afuera de una de las tiendas, la empleada Miriam Guadalupe Rendón, denunció que el área legal de la sucursal le dio una carta donde firmaba "de forma voluntaria" su renuncia, luego de un año de trabajo.

"Ayer me dieron la carta pero no la firmé y hoy me quisieron negar el acceso a mi trabajo por lo que pedí ayuda de la policía y ahora estoy haciendo esta denuncia en medios de comunicación", señaló la empleada.

De acuerdo con la información que aportó, ayer la tienda hermana Santory, obligó a dos empleadas a renunciar y les notificaron que la medida sería temporal "hasta que pase la baja de ventas por la pandemia".

"A mí me quieren dar dos mil pesos y no es lo que me corresponde".

A pesar de la petición del área legal, la joven se presentó a trabajar de manera normal y anunció que al finalizar su jornada laboral asistirá a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, para iniciar los procesos correspondientes.