CDMX.- Después de 19 años de laborar en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y con síntomas de estar infectado por covid-19, Lázaro Serranía Álvarez se vio abandonado por la institución que encabeza Rosario Piedra Ibarra.

Sin recibir notificación, Serranía dejó de percibir su salario de la primera quincena de este mes, se le canceló el correo institucional el 4 de junio y supo de la prohibición a sus compañeros de departamento dirigirle la palabra, por lo que decidió hacer pública su situación en el chat institucional porque “en cualquier momento me borraran del whats-CNDH (sic)”.

De 63 años, con síntomas de covid-19 y sin recursos para realizarse un examen de laboratorio, Serranía Álvarez sostuvo que habría más trabajadores siendo víctimas de derechos laborales cometidos por la CNDH, al no recibir su salario la última quincena que suele depositarse a las cuentas bancarias de los trabajadores los días 10 y 25 de cada mes.

Con 19 años y ocho meses de fungir como subdirector de Comunicación Social, es la primera vez que el trabajador de la CNDH no recibe su sueldo.

Serranía contó que antes de preguntar lo que ocurría, consideró que el retraso podría deberse a la modalidad a distancia en que se está trabajando en el organismo, pero al no haber cambios en su cuenta bancaria preguntó al administrador del área, Porfirio Tejocote Rosas, “quien no supo mayor cosa”.

El trabajador buscó a sus jefas inmediatas: la directora de Difusión, Valeria Jasso, y a la directora general, Alejandra Ezeta. La primera “fingió sorpresa”, y la segunda le informó, por Whatsapp, que estaba cesado, sin darle explicaciones de los motivos.

“Fue decisión del licenciado (Francisco) Estrada”, le dijo Ezeta a Lázaro Serranía, al referirse al secretario Ejecutivo de la CNDH, con quien el trabajador ha intentado comunicarse sin éxito para que le ofrezca una explicación de su supuesto cese, más aun tomando en cuenta que padece síntomas de coronavirus.

“No se si es un castigo, no veo la causa, o una medida disciplinaria fuera de la norma, no se por qué; no he sabido nada del tema, pero necesito mi salario, ahora sí por emergencia, ya que desde hace tres semanas tengo dificultad para respirar; no se me ha diagnosticado coronavirus 19, tampoco se me ha descartado. Para mi atención médica y hacerme los exámenes y estudios que se requieran necesito de esos recursos ya que carezco de ahorros (sic)”, detalló en su denuncia.

Al recordar que ha trabajado bajo las órdenes de cuatro ombudsperson nacionales y once directores generales de Comunicación, Serranía apuntó que sin explicaciones no sólo le dejaron de pagar su salario, sino que le cancelaron su correo electrónico institucional y le prohibieron a sus compañeros hablar con él.

“Si se tratara de un recorte de personal más, lo entendería, pero hasta para eso hay formas y la principal es enterar al trabajador de una decisión de despido, son las mínimas atenciones de respeto a los preceptos de la Ley Federal del Trabajo y a sus derechos humanos, en la Casa de los Derechos Humanos”, destacó Serranía, quien dijo desconocer si la presidenta de la institución “sabe de estos actos anticonstitucionales contra los empleados, yo creo que no, porque no lo permitiría”.

La denuncia publicada por Serranía en el chat institucional generó indignación entre el gremio, al ser reconocido por su profesionalismo.

Después de más de hora y media de conocida la denuncia, Alejandra Ezeta asumió la responsabilidad del cese de Lázaro Serranía, sin explicar los motivos del despido.

Ezeta reconoció que la CNDH no había notificado legalmente a Serranía del despido, y que “se verá” el tema correspondiente a su liquidación.

Esta información fue publicada originalmente por Proceso