Acapulco, Guerrero.- Miguel Ángel Millán camina por Acapulco guiado por su perro Ruger, ante la supuesta mirada simpática de la gente que lo rechazaba cuando usó bastón para salir a la calle. Miguel empezó a perder la vista parcialmente a los once años.

Era el inicio de la pubertad y una enfermedad en los ojos le restó los atisbos narcisistas de todo adolescente que es mirarse al espejo. Ahora, ya adulto, narra que poco a poco sus ojos se llenaron de manchas de sangre hasta que invadieron cada rincón ocular y quedó ciego. A esa edad no aceptó su nueva realidad, a pesar de las sentencias definitivas de médicos especialistas de México y de otros países.

Miguel cuenta que hace algunos años andaba por Acapulco con un bastón en la mano, pero la gente con la que se tropezaba se molestaba y le decía malas palabras, lo discriminaban y se alejaban de él, como si la ceguera fuera una enfermedad contagiosa de la que debe cuidarse la sociedad. Todo cambió cuando un perro guía llegó a su vida.

El acapulqueño no olvida cómo esta enfermedad afectó su pubertad. Él cuenta que la vivió de manera diferente al resto de sus amigos, desechó cada lección impuesta en la escuela y comenzó de nuevo. La línea de salida fue aprender el sistema Braille que, desde entonces, le permitió comunicarse con los demás y poder sobrevivir a lo que él llama “este mundo criminal”, donde sólo se multiplican las desigualdades sociales.

Millán señala que su perro Ruger se lo donó una asociación civil de Estados Unidos: Lider Dogs de Michigan. Ruger, explica, debe ser alimentado con disciplina y cuidado para que pueda tener una esperanza de vida de 10 años. Con Ruger como guía, Miguel se dirige a su trabajo o a los lugares que quiere visitar y la gente ya no lo discrimina por la empatía que genera Ruger hacia los demás.

Miguel pudo estudiar a pesar de su discapacidad y conseguir trabajo, como cualquier otro joven. Tiene diplomados en Educación por parte de la UNAM y otro por el Cirque du Soleil. Pretende montar un negocio de comida vegana con servicio a domicilio y luchar para que el puerto de Acapulco se vuelva una cuidad incluyente, pues carece de la infraestructura necesaria para personas con algún tipo de discapacidad, además de la escasez de ofertas laborales para este sector de la población.

El pasado 3 de diciembre se conmemoró el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. De acuerdo a la ONU, cerca de un 15 por ciento de la población mundial presenta algún tipo de discapacidad.

La proclamación de este día tuvo su origen en la culminación del Decenio de las Naciones Unidas para las Personas con Discapacidad (1983-1992), bajo el propósito de cumplir con el Programa de Acción Mundial para las Personas con Discapacidad, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 3 de diciembre de 1982.

La ONU define la discapacidad como una condición que afecta el nivel de vida de un individuo o de un grupo. El término se usa para definir una deficiencia física o mental, como la discapacidad sensorial, cognitiva o intelectual, la enfermedad mental o varios tipos de enfermedades crónicas.