México. Notimex.- A pesar de los logros alcanzados en materia de defensa a los derechos de los trabajadores, la explotación infantil aún prevalece en México, debido a lo cotidiano que resulta ver a infantes en las calles y en los campos.

Así lo han señalado activistas y defensores de los derechos de los niños en el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que hoy se celebra con el lema “Los niños deberían trabajar en sus sueños, no en el campo”.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente unos 168 millones de niñas y niños son víctimas del trabajo infantil, por lo que dirigentes mundiales que adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han incluido un compromiso para acabar con esta problemática.

Dichos señalamientos están contemplados en la Meta 8.7 de los ODS en todas sus formas de aquí a 2025, y establecen la necesidad de asegurarse que los menores de edad puedan alcanzar su desarrollo a partir de una educación digna, correspondiente a su edad.

En el caso de México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que actualmente casi 3.2 millones de niñas, niños y adolescentes de entre cinco y 17 años trabajan, lo que representa 11 por ciento de la población infantil.

Destacó que este fenómeno tiene mucha más incidencia en las áreas menos urbanizadas, donde 13.6 por ciento de la población infantil trabaja, contra un 7.6 por ciento que se registra en la población infantil de las ciudades.

Ante esta situación, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) expuso hoy que para eliminar la explotación laboral infantil es indispensable el combate a la desigualdad y la pobreza que afecta a la sociedad.

Explicó que ello se debe a que, de acuerdo con el Modulo de Trabajo Infantil del INEGI 2017, la principal consecuencia que se daría si las personas menores de edad dejaran su trabajo, sería que los ingresos destinados al hogar disminuirían.

Luego de un recorrido aleatorio, en Canal de Miramontes, en los cruces de Calzada de las Bombas y Acoxpa, se apreció a menores que venden golosinas, hacen acrobacias y limpian parabrisas, y el primer comentario de los pequeños es: “si no trabajamos, qué comemos”.

Pero también se presentó la situación en la que los menores, al ver una grabadora, evitaban responder y se retiraban del lugar, al grado que, en menos de cinco minutos, de los 10 jóvenes y niños que laboraban en el cruce, no había ninguno.

De acuerdo con comentarios de automovilistas que a diario pasan por dichas vialidades, muchos de esos menores son chicos en situación de calle que en ocasiones son víctimas de la explotación infantil de grupos que aprovechan su indefensión.

Aún así, quienes circulan por la zona ven a estos menores como “parte del paisaje”, de manera que no falta quienes les echan el chisguete de agua cuando se acercan a limpiarles los parabrisas o de plano cierran sus ventanas, pues también se presenta el fenómeno de la delincuencia infantil.

La CNDH recordó que el artículo 123 de la Constitución Mexicana prohíbe el trabajo de personas menores de 15 años, así como de las y los adolescentes de entre 15 y 17 años en actividades peligrosas.

Sin embargo, hay jóvenes que además de pintarse el cuerpo de color plata, realizan malabares con entorchas o incluso hacen de "tragafuegos" subidos en escaleras para que los automovilistas de "hasta atrás" los vean.

Ante ello, la Comisión de Derechos Humanos de la capital del país tiene un informe especial de trabajo infantil, tanto en el Metro como en la Central de Abasto, donde analizaron las dinámicas de trabajo que han permitido descubrir la complejidad de los casos en que se da la explotación infantil.

En ese sentido, la presidenta de la Comisión, Nashieli Ramírez, advirtió en días pasados en conferencia de prensa que “no hay transformación con explotación infantil”, que muchas veces se trata de familias que vienen del Estado de México y otras entidades en busca de mejores oportunidades para vivir.

Esta situación es muy grave porque los menores trabajan tanto en la calle como en el Metro y en situaciones muy riesgosas, de manera que se exponen a accidentes como lesiones por el cierre de puertas o están expuestos al tráfico vehicular y la contaminación.

Ante ello, la ombudsperson destacó la necesidad de fortalecer los sistemas de protección, desde el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) para proteger a estos menores y a sus familias.