#Suave Patria

Transexuales, parte del paisaje en la colonia Roma

A las 23:20 horas sobre la calle de Nuevo León, casi esquina con Insurgentes, cuatro sexoservidoras trans se quitan de encima mallones, pants y playeras.

Por Redacción, 2019-06-15 12:24

México. Notimex.- Carmen espera el paso del último tren en la estación Chilpancingo del Metro. Es casi medianoche. Ahí cambió sus mallones y zapatos de piso por una blusa entallada, tacones y una falda corta que deja al descubierto gran parte de sus piernas. En esta zona de la popular colonia Roma, en la Ciudad de México, una lluvia ligera empieza a caer, y un fuerte viento refresca la noche.

A las 23:20 horas sobre la calle de Nuevo León, casi esquina con Insurgentes, cuatro sexoservidoras trans se quitan de encima mallones, pants y playeras, que debajo esconden pequeñas y exóticas prenda de vestir. La cajuela de un auto estacionado sobre la banqueta es su guardarropa.

Pequeños shorts, tops, leotardos brillantes y mallas de red visten los cuerpos exuberantes de las trabajadoras para una nueva jornada de trabajo que terminará entre las 5:30 y 6:00 horas del día siguiente, precisamente con los primeros rayos del sol. “La necesidad de sobrevivir me trajo a esta esquina, no fui, ni soy víctima de trata de personas, soy trabajadora sexual independiente, sin embargo, no niego que existe trata, sobre todo porque la permiten y fomentan las autoridades”, denuncia Carmen.

“Ellos conocen perfectamente que personas y en qué lugares existe, y nunca han hecho nada para castigarla y erradicarla. Lo único que hacen son operativos ficticios en donde detienen sexoservidoras, trabajadores de limpieza y a otras personas que no tienen nada que ver con el problema, y los verdaderos delincuentes siguen en la calle”. Carmen llego a la Ciudad de México en 1981 desde Nuevo León. Tres años después ingreso a las filas de trabajadoras sexuales, cuando apenas tenía 16 años.

“Fue la necesidad de ganar dinero, yo no sabía leer, ni escribir, y nunca pensé que esto tuviera tantos riesgos”, dijo con voz ronca. “Aquí todos saben que somos trabajadoras sexuales transgénero, y eso hace que nos ubiquen con más facilidad las personas que nos desprecian por nuestra preferencia sexual y seamos víctimas de agresiones, porque en México existe un tras fobia impresionante”.

“Saben perfectamente dónde estamos, a qué hora llegamos y a qué hora comenzamos a trabajar, y con esta información y la falta de protección y complicidad de autoridades llegan directamente a agredirnos y todo queda en la impunidad, como desde hace décadas”.

En Insurgentes, entre Baja California y Chilpancingo, el tránsito sobre el carril de baja velocidad se hace más lento, los conductores estiran el cuello para tener una mejor perspectiva de la oferta en esta avenida que cruza de norte a sur la metrópoli. Entonces, un auto se detiene por completo, parece revisar rápidamente a su alrededor, desde la ventanilla revisa de pies a cabeza, negocia el precio del servicio, y hace la señal para que aborde, arranca de inmediato y se pierde en el escaso tráfico de una de las avenidas más importantes de la capital.

Desde hace tiempo y luego del dialogo con autoridades y vecinos, las sexoservidoras trans pueden trabajar en esta zona de Insurgentes respetando un horario y un tipo de vestimenta  y siempre sin exhibir partes íntimas, “nada vulgar”.   “Sabemos que en cualquier trabajo hay riesgos, en nuestro caso, cada noche, en cada servicio no sabemos que nos espera con cada uno de los clientes que atenderemos, en muchas ocasiones solo van a agredirnos, ni siquiera nos contratan, y cuando lo hacen es a través de engaños”.

Con coraje e impotencia, recuerda que una madrugada “llegaron tres tipos con un bat y me golpearon de tal forma que perdí mi ojo izquierdo y ahora tengo una prótesis maxilofacial”. “Hice la denuncia y nunca pasó nada, las autoridades ni siquiera abrieron una carpeta de investigación, toda la agresión de que fui objeto quedo impune”, lamenta, al tiempo en que traga saliva y continúa hablando.

Las agresiones más fuertes se dan por parte de los clientes que no sólo las agreden verbal, sino también físicamente. Denunciarlos no sirve de nada, porque siempre voltean las cosas y la policía les cree. “En mi caso tuve que tragarme mi coraje, mi impotencia y aprender a vivir con lo que me pasó, hacer a un lado el miedo y trabajar como puedo, no de la manera que yo quisiera”, subraya. “

Ha habido homicidios de compañeras que no se han esclarecido, han pasado años y las autoridades nunca han hecho ninguna investigación y mucho menos ha habido un seguimiento”. Reitera con coraje que nunca se han esclarecido los crímenes de compañeras “que desgraciadamente han quedado muertas en la banqueta, como el caso de Esmeralda, a la que mataron en 1998”.

Esa madrugada un cliente la pico con una navaja, y ahí se quedó, tirada en la banqueta. Las autoridades, el gobierno, “se hicieron pendejos y nunca se investigó nada y actualmente siguen igual las cosas, si llega a pasar algo, no hacen nada, no hay seguimiento de estos casos”.

Además, la inseguridad ha provocado la disminución de clientes y “en el caso de las trabajadoras que ya no somos jóvenes, la demanda disminuye por la edad y por propaganda negativa que hacen de nosotras”. Porque hay quienes todavía aseguran que nosotras somos un peligro porque somos las principales trasmisoras de todo tipo de enfermedades de trasmisión sexual, como el VIH.

Y eso no es cierto. “Por nuestro bien, por nuestra salud principalmente, somos responsables y nos cuidamos a toda costa de tener relaciones sin protección que pongan en riesgo la salud de nosotras y la de nuestros clientes”. Su memoria regresa a los buenos tiempos, cuando tenía por lo menos 10 servicios diarios. Ahora hay días que sólo tiene uno y otros días ninguno. La noche anterior, Carmen esperó a que salieran de la estación Chilpancingo los últimos usuarios del Metro. Se puso una falda corta y unos grandes tacones y esperó hasta las 5:30 horas. No hubo nada. Fue otra mala noche para ella.

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México no informó que hubiera pacto para entrega de Duarte: Guatemala

Autoridades guatemalteca aseguran que trabajaron estratégicamente para aprehender al exgobernador de Veracruz.

Por Redacción, 2019-07-16 21:16

México.- El ex subdirector de la Policía Nacional Civil de Guatemala, Stu Velasco, dijo que el gobierno de ese país no «tuvo noticia por parte de la autoridad mexicana de que habían hecho una coordinación» para que el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, se entregara.

«En ningún momento se tuvo noticia por parte de la autoridad mexicana de que habían hecho una coordinación con la persona que solicitaba y tampoco nosotros cedimos en las unidades que estaban en Guatemala ya tenían, digamos, un escenario controlado y de tal suerte que se encontraba en tal lugar, era información de investigación de inteligencia que se manejaba, que se compartieron y que los llevaron a ese lugar», dijo en entrevista con Samuel Cuervo para MILENIO Televisión.

Stu Velasco detalló que las autoridades de México exhortaron al gobierno de Guatemala a contribuir en la investigación, por lo que se llevó a cabo un operativo con la gente de la Interpol de Guatemala y policías de investigación criminal para aprehender a Duarte.

«En ese momento se contaba con una orden de aprehensión y con una alerta internacional y después de haber trabajado ciertos elementos de investigación e indicios de que él (Javier Duarte) se encontraba hospedado en ese hotel, se hace una operación para hacer un cerco estratégico y evitar que él pudiera irse de alguna forma», añadió.

Javier Duarte aseguró que pactó con mandos del gobierno de Enrique Peña Nieto para entregarse a las autoridades, a cambio de que no molestaran a su familia.

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Sedena reconoce que 3 elementos de GN fueron detenidos por secuestro

Las fiscalías Antisecuestro del Estado de México y Guerrero dieron a conocer que los detenidos tenían secuestrado a un menor.

Por Redacción, 2019-07-16 21:07

México.- La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) reconoció que tres elementos de la Policía Militar, adscritos a la Guardia Nacional, fueron detenidos por integrar parte de una banda de presuntos secuestradores que operaba en Huehuetoca, Estado de México.

Las fiscalías Antisecuestro del Estado de México y Guerrero dieron a conocer que los detenidos, activos en el nuevo cuerpo de seguridad nacional, tenían secuestrado a un menor que sustrajeron desde el pasado 18 de junio en la comunidad Molonga, municipio de Petatlán, Guerrero. El menor de 14 años de edad finalmente fue liberado.

Mediante un comunicado de prensa, la Sedena señaló que “tuvo conocimiento y participó desde un inicio de las investigaciones, coadyuvando con las autoridades civiles” en la recuperación del menor de edad y continuará en las investigaciones.

“La Sedena, bajo ninguna circunstancia tolerará acciones contrarias a la disciplina y al derecho, pero principalmente aquellas que atenten en contra de los ciudadanos del país, ni fallará al compromiso adquirido con todo el pueblo de México, de garantizar los objetivos de paz y seguridad establecidos en la estrategia de gobierno”, señaló la institución.

A decir de la Fiscalía Especializada de Secuestro del Valle de México y la Fiscalía Especializada Contra el Secuestro de Guerrero, dos de soldados detenidos pertenecen al 20/o Batallón de la Guardia Nacional y uno más al 19/o. Todos con sede en el Estado de México.

Se trata de Diana Paola “M”, de 23 años, soldado de la Policía Militar en activo; Atilano “M”, de 26; Jorge Luis “B”, de 25, identificado como cabo motociclista, en activo; y Everardo “S”, de 28 años, identificado como cabo en activo, quienes ya se encuentran a disposición de las autoridades mexiquenses.

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Obesidad aumentó 4% en últimas 3 décadas entre las mujeres mexicanas

México sufre los dos rostros aparentemente opuestos de la inseguridad alimentaria: el hambre y la epidemia de sobrepeso.

Por Redacción, 2019-07-16 20:24

México.- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) reveló que la obesidad entre las mujeres mexicanas aumentó 4% en las últimas tres décadas, debido a que los alimentos “frescos y nutritivos” se volvieron relativamente más caros que los productos ultra procesados e hipercalóricos que son importados desde Estados Unidos.

De acuerdo con un informe de la FAO, la humanidad sufre cada vez más la inseguridad alimentaria y toma dos rostros aparentemente opuestos: el hambre, que afecta actualmente a 820 millones de personas en el planeta, y la epidemia de sobrepeso y obesidad, que padecen más de 2 mil 400 millones de personas, entre ellas 171 millones de niños menores de nueve años.

En su reporte, el organismo detalló que 42.5 millones de personas en América Latina sufren subalimentación, principalmente por la situación que se vive en Sudamérica, donde el hambre aumentó de 4.6% en 2013 a 5.5% en 2018.

“El aumento en el hambre está estrechamente relacionado con la desaceleración económica general de la región. Las caídas en los precios de los productos básicos desde 2011 llevaron a un deterioro en las finanzas públicas de muchos países dependientes de la exportación de productos básicos”, puntualizó.

De igual manera, observó que en América Latina el desempleo urbano creció 1.6% desde 2015, y a la par se redujo el PIB, lo que afectó a las poblaciones más vulnerables e incrementó el número de pobres en la región: de 166 millones a 175 millones entre 2013 y 2015, equivalente a 28.1% y 29.2% de la población, respectivamente.