Notimex.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó hoy a McAllen, Texas, donde en una mesa redonda sobre seguridad reiteró que un muro en la frontera sur es necesario para la salvaguardar al país, 24 horas después de que fracasaran negociaciones para obtener los fondos para construirlo.

Acompañado por el senador republicano Ted Cruz y autoridades del gobierno texano, Trump se reunió con trabajadores de la Patrulla Fronteriza en uno de los puestos de vigilancia y elogió su trabajo para frenar el paso de inmigrantes indocumentados.

Se refirió al tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) como “fabuloso” y sostuvo que si el Congreso de su país lo aprueba se pagará el muro a través de este acuerdo comercial. “No quiero decir que me dará un cheque, sino que será pagado a través del nuevo acuerdo”, puntualizó.

Habló de la negativa demócrata para otorgarle recursos para la construcción del muro, “ellos no quieren escuchar muro, y está bien, le llamaremos barrera, y que sea de acero, ya no de concreto, si no quieren escuchar muro, lo queremos de acero”.

En una maniobra mediática para convencer en la mesa sobre la necesidad del muro, recurrió al testimonio de un ciudadano estadunidense originario de Fidji, cuyo hermano ingresó a la policiía y fue muerto en un enfrentamiento con un inmigrante indocumentado.

Según reportes de prensa, al salir de Washington hacia Texas, Trump volvió a decir que no descarta declarar una “emergencia nacional” por lo que llama crisis migratoria y la negativa del Congreso para aprobar los fondos.

Apenas este miércoles, el mandatario sostuvo una fracasada reunión con los líderes demócratas Nancy Pelosi (Cámara de Representantes) y Chuck Schumer (Senado) para tratar de obtener 5.7 mil millones de dólares para construir la valla.

Ante la negativa opositora, Trump abandonó la reunión que él mismo convocó y dijo que fue "una pérdida de tiempo".

La disputa por el presupuesto mantiene por tercera semana consecutiva el cierre parcial del gobierno, lo que afecta en forma directa a por lo menos 800 mil empleados federales y servicios como recolección de basura, administración de parques nacionales y museos, entre otros.