EU.-Al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se le acumulan los problemas. Están los derivados de la gestión de la crisis del coronavirus en el momento en que Estados Unidos ha superado los 100.000 muertos que él mismo se había impuesto como baremo de hacer "un gran trabajo", mientras los contagios suben a un 10% semanal.

Está también su guerra contra twitter, su herramienta predilecta de comunicación, tras apuntar esta que algunos tuits del presidente puede no contener información veraz. Y está ahora el nuevo escándalo de brutalidad policial, provocado por la muerte de George Floyd en Minneapolis durante su detención policial: un policía, blanco, presionó con su rodilla contra el cuello de Floyd, un hombre negro desarmado y esposado, que advirtió que no podía respirar. Floyd murió poco después.

Pese a sus problemas con Twitter, Trump volvió a utilizar la plataforma para arremeter contra las protestas por el hecho. Protestas violentas -se incendió una comisaría-, aunque aún sin víctimas. En un tuit, Trump calificó de "matones" a los manifetantes, amenazó con la intervención del ejército y con que "cuando comienza el saqueo, comienzan los disparos".

Pero tanto el adjetivo de 'matones' como la frase concreta sobre el saqueo y los disparos ya los empleó en 1967, según informa la NBC, Walter Headley, un jefe de policía de Miami tenido por racista, en relación a los disturbios en la lucha por los derechos civiles de la época. "No nos importa que nos acusen de brutalidad policial", añadió. Headley organizó patrullas 'preventivas' con perros y escopetas en los barrios de Miami con mayoría de población negra.

Twitter, por su parte, consideró que el tuit de Trump violaba sus normas sobre glorificación de la violencia, y ahora está oculto a no ser que alguien clique para verlo,

Fue, ya, la tercera noche de disturbios. El agente acusado de la muerte de Floyd tenía cerca de 20 denuncias por actuaciones violentas, y seguía en servicio.

Trump también acusó al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, de "falta de liderazgo", lo calificó de "débil", de "izquierdista radical", y le emplazó a controlar la ciudad, o bien él enviaría a la Guardia Nacional.

El alcalde manifestó ante la prensa que "la debilidad es negarse a asumir la responsabilidad de las propias acciones. Donald Trump no sabe nada sobre Minneapolis".