México.- El cambio de política migratoria en el México de Andrés Manuel López Obrador se ha hecho más patente que nunca estos días en la frontera sur, con la región militarizada y los centroamericanos que buscan entrar regularmente al país encerrados ante la incertidumbre de recibir asilo o ser retornados.

“Hoy vimos una Secretaría de Gobernación que inició el sexenio dando 13 mil visas humanitarias y ahora tiene una actitud radicalmente distinta”, explicó este martes a EFE la coordinadora de la ONG Agenda Migrante, Eunice Rendón.

López Obrador, del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), inició su mandato el 1 de diciembre de 2018 mostrándose muy crítico con sus antecesores en materia migratoria y apostando por los derechos humanos tras el fenómeno de las caravanas de octubre de 2018 que entraron en México para intentar llegar a Estados Unidos.

México suscribió el mismo día en que López Obrador asumió el cargo un Plan de Desarrollo Integral para atender el fenómeno migratorio en los países del Triángulo Norte de Centroamérica -Guatemala, El Salvador y Honduras-, con el fin de crear oportunidades en la región y frenar la migración forzada.

Semanas después incluso acercó posiciones con Estados Unidos con un plan conjunto de cooperación en el sur de México y en Centroamérica, con inversiones multimillonarias y el afán de frenar la migración promoviendo el progreso.

“Tenemos que ser respetuosos de la libertad, si se introducen a nuestro territorio, garantizarles protección en sus derechos humanos”, dijo el 16 de enero de 2019, cuando tenía a las puertas del país una caravana migrante.

En ese entonces, se les dejó entrar en México y, de hecho, el Instituto Nacional de Migración (INM) entregó 13 mil 270 tarjetas de visitante por razones humanitarias.

Aunque tuvo una gran lentitud burocrática, este programa permitía residir en el país y facilitaba cruzarlo hasta llegar a Estados Unidos, y buscaba conectarlos incluso con diversas ONG para reforzar la asistencia.