Los gobernantes de la Unión Europea (UE) deben autorizar este viernes la apertura de la segunda fase de negociación con el Reino Unido, que tratará de un período transitorio de dos años tras la salida del país de la mancomunidad, el 29 de marzo de 2019.

Se espera que los jefes de Estado y de gobierno de los 27 países que permanecen en la UE, reunidos en Bruselas en su última cumbre del año, respalden la conclusión de la Comisión Europea (CE) de que ha habido progreso suficiente en la primera fase del proceso. Muchos de ellos ya advirtieron de que la próxima fase será aún más complicada que la anterior.

“La segunda fase será significativamente más difícil que la primera, y la primera fue muy difícil”, dijo el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, al llegar a la cita. “Sabemos que la fase dos no será más sencilla que la fase uno”, coincidió el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni. Una de las dificultades, conforme notó el premier irlandés, Leo Varadkar, es que “hay opiniones bastante divergentes” con respecto a la futura relación que la UE deberá ofrecer a Reino Unido.

“A nosotros (Irlanda) nos gustaría que se parezca lo máximo posible a la relación actual”, dijo. La primera ministra británica, Theresa May, no participa de la reunión de este viernes. May regresó a Londres anoche, luego de exponer a sus socios los puntos acordados la pasada semana con el negociador europeo, Michel Barnier, en materia de derechos de los ciudadanos, factura del Brexit y frontera irlandesa.

La presentación de May ha sido acogida con entusiasmo por los demás gobernantes y concluyó con aplausos. Según la canciller alemana, Angela Merkel, la premier británica “ha hecho buenas ofertas” para cerrar el primer capítulo de la negociación del Brexit. Por otra parte, señaló que “todavía hay muchos problemas que solucionar, y el tiempo es oro”.