Ciudad de México.-La muerte de la princesa Diana de Gales conmocionó al mundo un día como hoy hace 23 años. El 31 de agosto de 1997 fue el día en que la princesa, divorciada del príncipe Carlos y convertida en icónica ‘reina de corazones’, fallecía tras sufrir un accidente en el interior del Túnel de l’Alma, en la margen norte del río Sena de la capital francesa.

En ese siniestro también fallecían su acompañante Dodi Al-Fayed y el conductor, Henri Paul, siendo Trevor Rees-Jones, el guardaespaldas de Al-Fayed, el único superviviente.

Mucho oscurantismo y teoría de la conspiración ha rodeado el trágico suceso aunque las muchas investigaciones de autoridades francesas y británicas que lo han estudiado en profundidad han determinado que la causa del accidente fue “la alta velocidad con que era conducido el auto donde viajaban huyendo de los fotógrafos”.

Sus hijos, el príncipe Guillermo y el príncipe Harry, la han recordado en numerosos discursos y en el 20 aniversario de su muerte, cuando inauguraron en su honor el Jardín Blanco plantado en el palacio de Kensington, la que fuera residencia de la princesa.

Ambos siguen, ahora por separado tras la renuncia del pequeño, la misión de Diana, que como Harry explicó poco antes de inaugurar el Jardín Blanco: “Lo que quiero es poder rellenar los vacíos que ha dejado mi madre y como Guillermo y yo y todo el mundo que se encuentra en posición privilegiada, tratar de cambiar las cosas”.