Un pequeño quiosco se asoma con decoro en el centro de la plaza de Malinaltepec. Ahí mismo, la iglesia se levanta. A un par de cuadras, vive doña Crescencia Navarro, que hace uno de los mejores cafés del pueblo, según muchas opiniones.

”Aquí me pongo a preparar mi café. Luego me piden de dos quilos o uno. Y no diario. Pero viene la gente. Luego hay otros que me dicen que vendo muy caro. Pero yo como sólo hago poco tengo que sacarle. De eso me mantengo yo, porque yo no tengo esposo ni trabajo”.

Doña Crescencia hace dos horas a pie para llegar a la huerta donde siembra el café. El terreno que dejó su esposo al morir. Con la tormenta Manuel de 2013 el camino quedó incomunicado, perdió cosecha y su casa en Malinaltepec sufrió severos daños. Al hablar se su situación no puede evitar llorar un poco.

Dos hijos de Doña Crescencia -muy jóvenes aún, 16 o 17 años- almuerzan en silencio mientras su madre limpia café. Está a punto de poner los granos a tostar. Antes nos ofrece una tasa. El café tiene un agradable aroma fresco y un dulce sabor a canela.

Doña Crescencia será una de los homenajeadas por el pintor Addí Fernández, quien se encuentra realizando en bardas públicas del pueblo murales donde se retrate, a manera de homenaje, a gente viva que sea apreciada por su comunidad; se trata de un proyecto que es parte de las acciones de las Caravanas Culturales por la Paz en la región Montaña.

Esta iniciativa, dirigida por el DIF Guerrero y la Secretaría de Cultura, busca trabajar directamente con gente como doña Crescencia, compartir arte y cultura, y reconocer el trabajo de la gente de Guerrero. Historias como la de ella son el alma del viaje cultural de las Caravanas.

“Quiero que me pinten, aunque la gente se va a burlar de mí. Por que la gente aquí de La Montaña es muy grosera y critican mucho; tienen envidia”, confiesa. Ella espera que este homenaje a su trabajo de hacer café le permita encontrar solución a sus peticiones de ayuda.

Difusión de Caravanas Culturales por la Paz