Una de las posibilidades en la poesía escrita es la de síntesis. La condensación se logra con la delimitación de elementos asociados a motivos que se subordinan a una temática. Las variaciones más importantes se muestran en el verso, el poema o el libro respectivamente. Un verso sintético es suficiente para darle sentido a una página donde el poema que lo contiene se echa para atrás ante su esplendor.

Hay poemas que por su construcción suficiente, se rebelan a la unidad del libro y puede que la síntesis no se sostenga en el corte de los versos sino en el poema único y el libro es sólo un pretexto de contención. Así hay libros que la tensión sintética la consiguen desde la suma de sus partes y un verso aislado no nos dice nada, como no nos dice un poema que separado del resto se debilita y su construcción se ve amenazada a no significar en lo absoluto. Se privilegia la comunicación del libro completo. La unidad ocurre tanto en el verso como en el poema o en el libro

En el libro Piedra (Atrasalante 2014) las posibilidades de síntesis se dejan, como un acto de fe, en el verso. El resto es descripción que, si bien no es contundente, cumple con la función de irnos llevando de un verso súbito a otro. El que habla está situado en la alteración y nos refiere su percepción del mundo que con retazos de esta realidad deja al lector que forme el panorama de personas que no están muertas/ pero que te sirven para subir a ellas.

La piedra de Jehú Coronado López (Monterrey, 1987), como si la llevara en la mano haciendo las veces de arma ante un posible ataque, es un elemento recurrente. Amuleto cuando se fuma para cambiar la realidad por otra más aceptable por extraña: porque el acto de fumar piedra/ es lo único que puede dar[le] existencia. Lugar desde el que se habla y punto ciego hacia donde se dirige lo dicho, porque en este libro lo que importa es la extraña devoción puesta en el lenguaje como un gozne en el que se apoyan la cercanía maternal, la ausencia del hermano y sustancias que conduzcan hacia una alteración que perdure, al menos en los escrito, una piedra que se instala en el poema:

Pero la piedra en su estado líquido no puede sostener a las personas

En el recorrido por los textos el lector debe estar atento a la detonación sintética de un verso que llegará para hacer volver sobre un discurso que a veces sabe meditar en la escritura:

Hay que hablar de las cosas que nos enferman

el primer beso es un tema trillado pero imaginen cuánta gente vemos y nos ha visto dar         un primer beso y en realidad nadie se entera

todos nos ven nadie lo sabe

así debe ser lo escrito como maldecir a un buzón abandonado

o cruzar una calle sin lados a donde mirar

Esta es la claridad con la que Jehú construyó Piedra,  reúne pasión franqueza e insiste en hallar una ruta que ayude a delinear la identidad.