México.- Vaporizar se ha convertido en un verbo de moda entre los jóvenes. Aunque el significado aceptado por la Real Academia Española está vinculado a la química y el estado de la materia, en la actualidad se le asocia más con consumir nicotina a través de un medio electrónico conocidos como vaporizadores o cigarros electrónicos.

Los daños a la salud que los cigarros electrónicos ocasionan es tema de conversación desde hace unas semanas en México, luego que el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) lanzara una alerta a la población por un brote de daño pulmonar grave en jóvenes vapeadores en Estados Unidos.

En México, el 6.5% de la población entre 12 y 17 años admitió haber probado el cigarro electrónico en la última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017. De ese porcentaje, 160,000 adolescentes respondió que lo consumía en la actualidad.

La administración de nicotina a través de estos dispositivos se abrió paso en el mercado porque se creía que era menos dañino que el cigarro convencional y era una opción para dejar de fumar. Pero en 2018, durante el Cuarto Congreso de Intervención e Investigación de Tabaquismo en México, médicos especializados aseguraron que los vaporizadores ocasionan daños a la salud.

Guadalupe Ponciano, coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) había advertido día antes que los vaporizadores acarrean “serios riesgos para la salud”.

El vapor trae partículas minúsculas de hierro, estaño, níquel, cromo que son tóxicas, de acuerdo con la especialista. Además, tienen materiales corrosivos como cerámica, plástico, caucho, fibras de filamento y espuma.