México.- Bajo el lema “Te lo firmo y te lo cumplo”, Enrique Peña Nieto inició en marzo de 2012 su campaña como aspirante presidencial. Su primer compromiso fue crear una Comisión Nacional Anticorrupción para combatir con mayor eficacia lo que desde entonces ya se percibía como uno de los mayores problemas de la administración pública.

Pero el candidato no sólo se quedó ahí. Realizó más de 266 promesas en las que no sólo aseguraba que al término de su Administración se reduciría la pobreza, sino que también habría más empleos, seguridad y endurecimiento de la lucha contra el crimen organizado, atracción de inversiones y gestión de los recursos para generar la infraestructura necesaria que reflejaría el desarrollo que México necesitaba y, lo más importante, de forma transparente para dejar en claro que bajo su mandato no habría opacidad en el manejo de los recursos.

Sin embargo, a dos semanas de entregar la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador, la realidad nacional es el mejor indicador para medir su desempeño. Enrique Peña Nieto entregará tras sus reformas estructurales las mayores cifras de homicidios registradas en las últimas décadas, a la par de su impopularidad por escándalos de corrupción y violaciones a derechos humanos, con la cancelación de sus principales proyectos y ante el juicio de la opinión pública por fallas en obras entregadas durante su gestión.

A seis años de que su lema de campaña fuera su principal arma para competir y ganar la Presidencia e incluso su conformación del llamado Pacto por México, Peña Nieto es ahora visto como el piloto de un México que jamás despegó y que espera a un nuevo presidente con un estado vulnerable.

Anticorrupción 'a medias'

Peña presentó en el Senado en 2012 –siendo todavía presidente electo– una iniciativa para crear la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA). Diseñada para perseguir administrativamente la corrupción y para sustituir a la Secretaría de la Función Pública (SFP), la comisión se “diluyó” durante los primeros dos años de Gobierno, porque el Pacto por México y las reformas estructurales centraron el debate en lo que se presumía sería el despegue económico del país.

Sin embargo, el 9 de noviembre de 2014, el escándalo de que la primera dama, Angélica Rivera, habitaba una residencia valuada en más de 7 millones de dólares, que estaba a nombre de una de las filiales de Grupo Higa, propiedad del empresario Juan Armando Hinojosa Cantú, estremeció a la población y provocó que su desaprobación se disparara.

A esto se sumaron escándalos como la casa de Malinalco del exsecretario de Hacienda y actual canciller, Luis Videgaray, así como el pago de sobornos de la empresa brasileña Odebrecht a diversos funcionarios de su Administración, como Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, quien supuestamente recibió 10.5 millones de dólares o un presunto desvío de mil 901 millones de pesos operado desde las Secretarías de Desarrollo Social y Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano detectado por la Auditoría Superior de la Federación, conocido como La Estafa Maestra. La mayoría de los casos no se han terminado de investigar o fueron descartados por las autoridades.

Descomposición de derechos

Casos emblemáticos de violaciones graves a los derechos humanos marcaron el sexenio de Enrique Peña Nieto, aunque la administración no empezó mal. Pero llegó 2014 y con él los casos más emblemáticos de violaciones graves a los derechos humanos: Tlatlaya y Ayotzinapa.

Las desapariciones continuaron aumentando. En febrero de 2013, la Secretaría de Gobernación informó de un registro de 26 mil 121 personas desaparecidas en el sexenio de Calderón. Casi seis años después, el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), que dejó de actualizarse el pasado 30 de abril, contabilizaba 37 mil 435 casos, de los cuales 22 mil 983 ocurrieron en este sexenio.

A eso se sumaron evidencias de tortura por elementos del Ejército y la Marina durante su Administración, lo que ocasionó que por los escándalos el secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos, ofreció una histórica disculpa pública, mientras que hay investigaciones por supuestos abusos y desapariciones extrajudiciales por elementos de la Marina, principalmente en Tamaulipas.

De acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el sexenio podría cerrar con 130 mil homicidios dolosos.

Sumisión ante la pobreza

Según el Gobierno federal, en el sector de comunicaciones y transportes, el Programa Nacional de Infraestructura comprendió 203 proyectos estratégicos, con una inversión de 1.5 billones de pesos y, en septiembre, se reportaba un avance global del 88 por ciento.

Las cifras del último Informe de Gobierno detallan que 70% de la inversión en infraestructura es privada y 30% pública, gracias a “innovadores mecanismos de financiamiento”.

Sin embargo, el Informe omite las cancelaciones, retrasos e irregularidades que, desde la academia o la sociedad civil, se han señalado como flancos débiles.

Por otro lado, la Administración de Enrique Peña Nieto destinó más de 2.2 billones de pesos, de los cuales, 1.8 billones fueron gastados entre 2013 y 2017 al combate a la pobreza. A pesar de ello, concluirá con un mayor número de personas en esta condición.

El Coneval señala que aún cuando la pobreza extrema se redujo en dos millones de personas, el número total de pobres aumentó de 53.3 millones en 2012 a 53.4 millones en 2016. Esto se debe, explica el Coneval, a que los dos millones de personas que dejaron la pobreza extrema se desplazaron hacia la pobreza “a secas”.

Por otro lado, en los últimos seis años, el costo de la canasta básica aumentó y el ingreso de los trabajadores se redujo. Como resultado, hoy 4 de cada 10 trabajadores no pueden adquirir los alimentos básicos. El Coneval señala que el número de mexicanos que reciben un ingreso por debajo de la línea de bienestar mínimo se mantuvo prácticamente en los mismos niveles que seis años atrás.

'Un sólo México'

En conversaciones informales y en entrevistas, el propio Mandatario ha lamentado que hechos como Ayotzinapa, los errores y los faltantes hayan marcado su sexenio. Y suele quejarse de que “se hagan historias” a partir de falsedades.

Asumiéndose como un Presidente que dejará el mayor legado de reformas, a partir de 2016, la campaña institucional y su discurso se enfocaron a defender sus logros frente a la narrativa de los medios y de sus críticos: “Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”, eslogan que fue duramente criticado por la población.

Momentos amargos

Los peores momentos en la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto iniciaron en diciembre de 2013, cuando su desaprobación fue del 48% frente a 44% que validaba sus acciones. »

Para diciembre de 2014, tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la desaprobación superó el 58% y en julio de 2015, días después de la fuga de “El Chapo” Guzmán”, escaló hasta llegar a 64 puntos porcentuales.

Tras la visita de Donald Trump como candidato a la Presidencia de EU, el 31 de agosto de 2016, la desaprobación alcanzaría un punto crítico con 74 por ciento.

Sin embargo, el momento en que el Presidente fue rotundamente reprobado por los mexicanos ocurrió hasta enero de 2017, cuando el incremento de los precios de la gasolina, gas y luz eléctrica hizo que fuera calificado con 86% de desaprobación. Para mayo de 2018, su desaprobación descendió a 77 por ciento.