México.- Katu Arkonada (1978) es un politólogo vasco, un izquierdista de militancia internacional, pero sobre todo, es una figura polémica por sus críticas incisivas a los gobiernos neoliberales de América Latina y la política exterior de Estados Unidos. Vive en México por segunda ocasión; llegó a nuestro país después de trabajar en el gobierno de Bolivia como jefe de Gabinete de la Ministra de Comunicación. Se refiere al Estado como un monstruo terrible que terminó por cansarlo, desde entonces vive en la colonia Narvarte, donde disfruta de una vida social, cultural y académica en la bulliciosa CDMX.

Fue aquí en México, en 2014, durante su primer estadía, donde escribió su último libro Desde arriba, desde abajo (Katu Arkonada y Paula Klachko; Prometeo Libros), que luego fue publicado en 6 países de Al. También dio clases de posgrado de la UNAM y la UACM y un seminario de Geopolítica en el Senado de la República.

México y la 4T

En entrevista con Bajo Palabra, Arkonada nos ofrece su visión sobre la política de López Obrador y su Cuarta Transformación, de este asunto dice que una de sus mayores virtudes es la de haber politizado tremendamente el debate público en México.

“Como nunca antes, todos están opinando desde la libertad de expresión, la oposición, los medios, las ONG´s, pero también la sociedad está opinando sobre lo que está pasando en el país y eso es positivo, porque AMLO no va a poder hacer los cambios solo, va a necesitar el apoyo de la gente.”

Se dice optimista con respecto al gobierno de AMLO. Considera que si la sociedad está informada, politizada, y en consecuencia opina e impulsa los cambios que AMLO propone, va a ser un gran refuerzo para la Cuarta Transformación.

Sostiene que México es un país que está saliendo de una crisis que el neoliberalismo ha retraído a niveles de pobreza y desigualdad de los años 90. Un país donde se ha aplicado con mucho éxito la doctrina del shock: los 43 de Ayotzinapa, los 230 mil muertos por la guerra contra el narco, los 35 mil desaparecidos, los tráileres llenos de cadáveres, las fosas clandestinas.

[caption id="attachment_307320" align="aligncenter" width="1054"]Katu Arkonada. Foto Rafael Stedile. Katu Arkonada. Foto Rafael Stedile.[/caption]

Afirma que la tenacidad de AMLO le hace creer que lo que ha dicho de cumplir dos sexenios de trabajo en uno, será verdad. Y además, todas las medidas que se han puesto en marcha en estas últimas semanas, desde el aumento al salario mínimo hasta la Comisión de la Verdad del Caso Ayotzinapa, considera que le han dado buena dirección a su gobierno. Está seguro que habrán obstáculos y zancadillas; las élites políticas, económicas y mediáticas se van a resistir, sin ninguna duda, pero tiene bastante confianza en que, en verdad, se va a producir una gran transformación en México.

Sobre la postura de “No intervención y Autodeterminación de los pueblos” del gobierno mexicano ante la crisis venezolana, Arkonada opina que es muy digna. “México ha tomado una postura muy digna de recuperar los principios básicos que ha tenido la Cancillería mexicana en política exterior. En los últimos sexenios, particularmente en el último, teníamos una Cancillería absolutamente subordinada al Departamento de Estado de E.U y lo que se ha hecho ahora es recuperar la soberanía. México no se ha limitado sólo a ser neutral, o a respetar al gobierno de Venezuela, sino que da un paso más allá y ha planteando una postura de diálogo entre ambas partes utilizando el Mecanismo de Montevideo, sin presionar con ningún tipo de conclusión previa ni hablar de elecciones, sino, simplemente, a impulsar que ambas partes se sienten y dialoguen, lo que considera fundamental”.

Sobre si la derecha de AL pone en riesgo a los gobiernos de izquierda como el de México, subraya lo dicho por Andrés Manuel López Obrador: no voy a hacer nada a otros países que después puedan hacer a México o a su gobierno.

“En ese caso creo que tenemos que tener cuidado porque, justamente, se está construyendo un escenario en AL para propiciar las intervenciones. Y además, casualmente, la persecución judicial a líderes, como es el caso de Lula en Brasil, o de Cristina en Argentina, sólo se da contra líderes de izquierda. Y las intervenciones militares o golpes de Estado también se dan contra gobiernos de izquierda; así sucedió con Manuel Zelaya en Honduras en 2009, así sucedió contra Fernando Lugo en Paraguay en 2012, contra Chávez en Venezuela en 2002, el impeachment contra Dilma Rousseff. Es decir, casualmente, todos los golpes destituyentes o militares sólo se han dado contra gobiernos de izquierda. O una intervención militar, como está sucediendo Venezuela.”

La crisis en Venezuela

De entrada, Arkonada estima necesario aclarar que no hay crisis humanitaria en Venezuela. Reconoce que hay una crisis económica severa causada por los decretos, primero de Obama y después a Tump, en los que declaran a Venezuela como peligro para la seguridad nacional de EEUU. Estas sanciones han impedido la compra de medicamentos, de alimentos, el pago de energía eléctrica, la compra de piezas de repuesto para la industria petrolera, entre otros, lo que ha provocado un ahogamiento a la sociedad y la industria, y como consecuencia hay una migración importante, principalmente de clase media-alta.

Para desmontar el mito de la migración venezolana desbordada, Arkonada nos refiere a la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar; https://www.gob.mx/comar), y de acuerdo a los datos, Honduras es un país con población cuatro veces menor que Venezuela, sin embargo, nada más el año pasado registró un 75% más de peticiones de asilo que Venezuela.

Los DDHH en Venezuela

Katu Arkonada pone la lupa sobre las Guarimbas de 2017, explica que hubo 137 muertos. “Sin tratar de relativizar las muertes ni ser frívolos al respecto, es necesario decir que sólo 13, es decir, el 10% fueron por motivo de disparos de la Guardia Nacional o de otros cuerpos de seguridad, en contraste, hay 40 miembros de los cuerpos de seguridad encarcelados y hay nueve Guardias Nacionales muertos por disparos de la oposición. La mayor parte de los muertos son chavistas, cuyo único delito fue ser pobre, ser negro o ser chavista y por eso, cinco de ellos fueron linchados y quemados vivos.

“En Venezuela se violan los DDHH como en cualquier otro país que depende de las fuerzas armadas o policías para contener conflictos, no conozco ninguno donde no se violen. Con esto te digo que no hay una crisis humanitaria como nos quieren hacer ver.”

Por otro lado, apunta a otros países en AL: “En Brasil se están violando sistemáticamente todos los DDHH; está a punto de prohibirse el aborto en todos los supuestos, incluido el de la violación. Los hijos de Bolsonaro tienen relaciones con los paramilitares que asesinaron a Marielle Franco, la concejal Río de Janeiro, negra, feminista y de izquierda que fue baleada el año pasado.

En Colombia, cada día muere un líder social o defensor de los DDHH. Cuando fue el conflicto armado se dió el desplazamiento de millones de personas; 2 mil restos humanos fueron hallados en la fosa clandestina más grande de AL. Esos también son violaciones a los DDHH

En Honduras, se dio un golpe de estado y luego un fraude electoral, nadie dice nada. La violación de DDHH es tan grande que la gente está huyendo masivamente a otros países. Pero la prensa no nos lo muestra.”

La prensa y la narrativa sobre Venezuela

“Creo que ha habido todo un proceso de deconstrucción sobre la figura de Maduro y sobre lo que es Venezuela como tal, hasta el punto de que todo el mundo opina y cree que sabe, aunque no sepan, aunque no hayan estado nunca en el país, aunque sólo hayan leído un par de artículos de opinión. El nivel de fake news y guerra mediática que se ha utilizado en contra de Venezuela no se ha visto en otros lugares. Y cuando se dice que no hay democracia o que se violan los DDHH, que son algunas de las matrices que deconstruyen, pues yo diría que hay otros lugares donde se están violando los DDHH y donde hay una crisis política muy grave, pero hay un bombardeo mediático para que pensemos en una determinada dirección.”

Lo ejemplifica de esta manera: Si salimos a la calle y preguntamos el nombre del presidente de Honduras, casi nadie lo sabría, pero si preguntamos por el de Venezuela, todo el mundo sabe quién es Nicolás Maduro.

Sin embargo, a mí sí me recuerda otro escenario parecido: el que justificó la invasión de Irak en 2003, para el cual se armó un complejo entramado mediático y de inteligencia que a la postre resultó ser un engaño. Las consecuencias fueron dejar un país devastado, una crisis humanitaria sin precedentes y las causas de fondo para el reordenamiento de grupos terroristas, dando lugar a ISIS. La renuncia de Tony Blair como primer ministro, sus posteriores disculpas públicas y la aparición del Informe Chilcot, dan cuenta de algunas de las consecuencias en un país como Gran Bretaña, aliado de E.U.

Arkonada cree que E.U., y la derecha de AL están intentando una estrategia multidimensional que empezó con el ahogamiento económico por medio de las sanciones. “Por un lado hay un intento de polarizar a la sociedad e impulsar una situación de enfrentamiento civil entre el chavismo y la oposición y, de hecho, ya se ha producido un intento de golpe de estado por parte de Guaidó, con el reconocimiento inmediato de Trump y, como consecuencia, la guerra diplomática que ha intentado sumar varios países, aunque hasta ahora no lo han conseguido. Es una combinación de golpe de estado, de guerra civil,  de guerra diplomática y mediática.”

Los errores de Maduro y el régimen chavista

Sobre este tema Arkonada señala: “en principio, voy a responder la pregunta, pero es una que no me gusta, porque es una pregunta que no te hacen cuando hablas de Colombia, o de Brasil o de cualquier otro país que pueda estar en crisis. Parece que siempre tenemos que justificar los problemas de Venezuela como si fueran únicamente del gobierno. Sí, claro que hay problemas, ¿en qué país no? Yo he trabajado mucho tiempo en el gobierno de Bolivia y está lleno de problemas, pero es un país cuya economía no depende del gas, como el venezolano del petróleo, por lo que resulta más difícil ahogarlo. Antes ya lo han dicho Chávez y Maduro, los problemas principales son: la herencia cultural de la corrupción y de la ineficiencia en el manejo del Estado. Un Estado que el neoliberalismo vació, desmanteló, dejándolo muy débil. Esas dos situaciones no han podido ser desterradas, con Chávez no fue tan grave por los precios del petróleo (+/-100USD), pero a Maduro le tocó enfrentar la crisis con un precio del petróleo a la mitad. Eso, obviamente, ha tenido repercusiones en la capacidad del gasto social.”

En lo que respecta a la oposición venezolana, Arkonada opina que es absolutamente golpista y antidemocrática. “Nunca quisieron pelear y enfrentar con las reglas del juego democrático. Siempre han apostado por la violencia. Es una oposición violenta en exceso.”

En un escenario de largo plazo, el analista, no visualiza una intervención militar inmediata en Venezuela, en parte debido a que la capacidad de las fuerzas militares venezolanas es muy fuerte. “No creo que E.U vaya a atreverse a una apuesta militar que tendría que pasar por suelo aliado, en este caso sería Colombia, y no creo que la sociedad colombiana permita eso. Yo creo que viene una guerra larga, una partida de ajedrez complicada. Por un lado, el ahogamiento económico y por otro, una batalla a disputar en el terreno diplomático y mediático.

¿Qué necesita Venezuela para resolver la crisis política y económica?

Sostiene que es muy difícil remediarlas tal como está la situación, al igual que sucede en Cuba. Sin embargo, considera que levantar las sanciones reducirá significativamente la crisis económica. La crisis política se resolvería teniendo una oposición demócrata, no golpista que quisiera realmente presentarse a las elecciones y competir. “La oposición que representa Guaidó no reconoció las elecciones el 2013, en las que Maduro ganó a Capriles por muy pocos votos. Y tampoco quisieron presentarse a las elecciones del pasado 20 de mayo.”

“Fundamentalmente son dos pilares: la primera sería levantar las sanciones económicas y lo segundo que el pueblo venezolano resuelva su futuro en paz y en libertad.”

¿Por qué crees que tu voz ha sido censurada en los grandes medios de comunicación en México?

Considera que su posición y opiniones de activista internacional de izquierda, que lee, que escribe en prensa y también libros, que participa en varios foros, que da conferencias, que viaja por varios países, obviamente son incómodas para un sector de la derecha mexicana y latinoamericana, peor siendo vasco, pues se le ha acusado de ser terrorista. “Es curioso, se me censura a mí, pero no se les censura a los consultores extranjeros traídos por la derecha, como JJ Rendón o Antonio Solá, quien acuño la frase de campaña “López Obrador es un peligro para México”; pero no se dice absolutamente nada de ellos mientras trabajen para la derecha. “En mi caso, mi condición de activista da pie a todo tipo de especulaciones. Primero, sobre las acusaciones de terrorista, yo fui detenido hace 21 años, en 1998, por participar en protestas y manifestaciones en el País Vasco; jamás fui a un juicio, no fui condenado, ni encarcelado y mucho menos huí del país, como se empeñan en decir los medios de la derecha. Es una hipocresía muy grande que amenacen con aplicar el Artículo 33 a un activista de izquierda y no a los de derecha que, además, consistentemente pisan el país, desde Gloria Álvarez hasta Vargas LLosa.