El primer mes de este nuevo año significó para los guerrerenses otros 31 días de pesadilla: 147 personas asesinadas, algunas menores de edad, incluidas matanzas colectivas que han indignado no sólo a los ciudadanos locales sino a todo el país, publicó Sin Embargo.

Apenas el 10 de diciembre pasado, Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), visitó Acapulco y se comprometió ante empresarios y dirigentes de la entidad a desplegar de forma más rápida y efectiva a las fuerzas federales para contener el crimen, como parte del Operativo Guerrero Seguro.

En abril de 2011, cuando arrancó dicho plan todavía en el gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa, el estado se ubicaba en el tercer sitio entre los de mayor incidencia de asesinatos. Desde 2012, Guerrero dio el salto al primer lugar y desde entonces no ha podido dejar ese deshonroso sitio.

A los miles de millones de pesos destinados desde entonces para reactivar la mermada economía de ese estado, uno de los más pobres y marginados del país, este año se suma una inversión federal de 11 mil millones de pesos para el desarrollo de obra pública, agua potable, escuelas, carreteras, etcétera.

Además, en las calles de sus principales ciudades e incluso en las de algunos de sus pueblos con mayores conflictos el gobierno federal ha desplegado miles de agentes de la Procuraduría General de la República (PGR), de la Policía Federal (PF), de la Gendarmería, de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de la Secretaría de Marina (Semar).

Pero todo esto, de acuerdo con empresarios, académicos, grupos civiles y pobladores, no ha servido de nada y el resultado está a la vista: enero pasado fue el mes más violento que ha padecido la entidad en los últimos tres años, y los que vienen no prometen ser menos sangrientos.

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